La policía informó el domingo que detuvo a un agente de la comisaría de Dongdaemun, en Seúl (서울 동대문경찰서), acusado de crear con inteligencia artificial deepfakes sexualmente explícitos de personas conocidas —imágenes o vídeos manipulados para que parezcan mostrar a personas reales— y compartirlos en Telegram. El agente está acusado, entre otros cargos, de poseer material de explotación sexual y deepfakes, así como de crear y difundir contenido relacionado. La policía indicó que la detención tuvo lugar el 16 de septiembre y señaló que los investigadores encontraron unos 5.600 archivos de imágenes y vídeos en su poder.

Antecedentes y contexto

Según se informó, entre los materiales encontrados había unos 2.600 deepfakes, 1.600 archivos de explotación sexual de menores y adolescentes y 1.300 grabaciones ilegales. La policía también investiga la posibilidad de que el agente creara y difundiera directamente algunos de ellos. Por tanto, la información divulgada hasta ahora indica que la investigación abarca tanto la posesión de los materiales como la posible creación y difusión de parte del contenido; no constituye una conclusión definitiva de que él creara o compartiera todos los archivos.

El caso salió a la luz durante una investigación de la Agencia de Policía Metropolitana de Busan (부산경찰청) sobre un grupo de chat de Telegram donde, según las sospechas, se compartían deepfakes sexualmente explícitos. La policía informó que obtuvo en diciembre del año pasado la autorización de un tribunal para infiltrarse en el grupo. Según el artículo, un investigador accedió al chat ocultando su identidad y realizó un seguimiento, pero la información divulgada no permite saber qué estaba siguiendo.

Qué significa esta noticia

Un aspecto destacado del caso es que la investigación comenzó con el examen de un grupo de chat de Telegram sospechoso y que, en el curso de las pesquisas, salieron a la luz las acusaciones contra un agente por poseer, crear y difundir materiales. El hecho de que la investigación sobre la presunta difusión en el chat llevara a archivos digitales de una persona pone de manifiesto la importancia que puede tener rastrear indicios de circulación de contenidos en las plataformas en las investigaciones de delitos sexuales digitales. Sin embargo, no se han dado a conocer los objetivos concretos de la infiltración ni el proceso de obtención de pruebas.

Para las víctimas, puede ser importante saber si su rostro o su imagen se utilizaron en contenido alterado con fines sexuales, pero la información publicada sobre este caso no revela quiénes son ni la magnitud real del daño. Tampoco se puede deducir el número de víctimas o el alcance de la difusión a partir del número de archivos. Por ejemplo, aunque alguien encontrara un montaje sexual en el que pudiera reconocerse, la información publicada sobre este caso no bastaría para afirmar que ese contenido está relacionado con esta investigación.

La policía ha dado a conocer las acusaciones y los indicios que están bajo investigación. Ni la detención ni el hallazgo de los archivos bastan para dar por probada la comisión de un delito, y la información divulgada hasta ahora tampoco permite confirmar la identidad ni el número de las víctimas.

Información sobre normativa y asistencia relacionada

Los materiales internos de orientación jurídica explican que la existencia de un delito no se determina automáticamente por el nombre del contenido o por algunas de sus características, sino que puede depender de los elementos constitutivos de cada delito y de las circunstancias concretas. También señalan que la obscenidad, el alcance de la difusión y la circulación a través de redes de comunicación deben examinarse por separado. No es posible aplicar estos principios al caso para afirmar de forma concluyente qué delitos concretos se habrían cometido o qué penas podrían imponerse.

La información publicada no especifica los artículos de ley aplicados al agente. Por tanto, los datos disponibles no permiten saber en qué leyes se basan los cargos ni qué resolución se dictará en un eventual juicio. Los materiales de orientación jurídica también advierten que las conclusiones de un caso dependen de la legislación vigente en ese momento y de las circunstancias particulares, por lo que en un caso concreto deben comprobarse la legislación actualmente aplicable y las pruebas.

Hechos confirmados y cuestiones aún desconocidas

Hechos confirmados

  • La policía informó que detuvo a un agente de la comisaría de Dongdaemun, en Seúl, acusado de crear y difundir deepfakes sexualmente explícitos de personas conocidas y de tenerlos en su poder.
  • La policía indicó que la detención tuvo lugar el 16 de septiembre.
  • Los investigadores informaron que encontraron unos 5.600 archivos de imágenes y vídeos en poder del agente.
  • Entre los materiales hallados había unos 2.600 deepfakes, 1.600 archivos de explotación sexual de menores y adolescentes y 1.300 grabaciones ilegales.
  • El caso salió a la luz durante una investigación de la Agencia de Policía Metropolitana de Busan sobre un grupo de chat de Telegram. La policía informó que obtuvo en diciembre del año pasado la autorización de un tribunal para infiltrarse en el grupo.

Cuestiones aún desconocidas

  • La información publicada no revela la identidad del agente, la de las víctimas ni la magnitud del daño.
  • La investigación sigue tratando de determinar qué materiales ilegales creó y difundió realmente el agente.
  • No se han dado a conocer los artículos de ley concretos aplicados al agente ni el resultado de la investigación o de un eventual juicio.
  • Tampoco se ha explicado qué estaba siguiendo el investigador durante la infiltración ni cómo se identificaron los archivos del agente.

Qué conviene comprobar

  • Al leer nuevas informaciones sobre el caso, conviene distinguir entre la detención y las acusaciones, por un lado, y los resultados de la investigación o los hechos establecidos en un juicio, por otro; también hay que comprobar si se han dado a conocer las leyes aplicadas y nuevos cargos.
  • Respecto a la información sobre las víctimas o el volumen de materiales, conviene comprobar si se trata de datos confirmados por la policía, de estimaciones o de afirmaciones difundidas en internet. Es mejor evitar especular sobre la identidad de las víctimas o volver a compartir contenido sospechoso.
  • Si se necesita valorar jurídicamente un problema similar relacionado con contenido digital, no conviene sacar conclusiones basándose únicamente en explicaciones generales: hay que examinar las pruebas concretas y la legislación vigente.

Referencias